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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Irrealidad

La realidad, esa piñata rellena de vacío, es un obsequio que nos dieron hace mucho; antes éramos libres. Nos hicieron creer que eso era todo. Posible, necesaria, imprescindible. Omnipresente, absoluta, indefectible. La realidad como fetiche; “La Realidad” mayúscula incluida.
Nos dieron el paquete y nos dijeron: ténganlo siempre con ustedes; es lo más preciado, lo único, lo todo; nada más existe eso.
Y a partir de entonces nos morimos y tenemos miedo y andamos con la venda en nuestros ojos tentando la piñata que se mueve; tirando golpes al aire como idiotas; como autistas; como ausentes. Siendo otros.

Y sin embargo…
pero ahora es la piñata
y los golpes al aire y al vacío
y el miedo que nos ata
la venda que nos ciega
y nos morimos todos
y nos dicen que es eso
la realidad es eso
y llevamos el paquete
y lo cuidamos mucho
como si fuera todo.


Pero antes del miedo, la piñata y el paquete nadie se moría; éramos luces que vibraban; éramos viento que soplaba; éramos el fuego y la tierra y el agua.
Pero nos dijeron: hay un arriba y un abajo, un adentro y un afuera; que adelante, atrás y a los costados. Tres dimensiones y ese espacio más el tiempo; otra mentira. Y así quedamos, atrapados en la caja ubicua, desde aquí hasta acá desde ayer y hasta mañana. La caja y bien guardados aquí, ahora, ya.

Y sin embargo…
pero estamos en la caja
guardados y seguros
y el tiempo nos sujeta
y nos atrapa
creemos que es la caja
pero seguro que es el tiempo
y nos dicen que es eso
la caja y el tic tac
y adentro de la caja pasa todo
y lo cuidamos mucho
aquí, ahora, ya.


Y además de la piñata, el miedo, la caja y el tic tac, nos dieron una tabla con los diez mandamientos y con ella la culpa adicionada; y así nos dejaron hasta ahora. Nos dejaron sin alas y apagaron las luces de aquel soplo y enfriaron el fuego y el agua se secó en la tierra muerta. Y nos morimos todos, de miedo o de tic tac adentro de la caja buscando una piñata que se mueve.

Y sin embargo…
pero la tabla y esa lista
de decálogo culposo
nos sujeta por las dudas
adentro de la caja
y fugan las agujas
escapan hacia afuera
y nosotros
tentamos el golpe a la piñata
aquí, ahora, ya
un golpe
otro golpe
mil un golpes
frenético recurso
que no basta
pero es la orden que tenemos
el programa adosado
el chip bien puesto.


Después vinieron otras cosas; familia, propiedad, Estado. Esto es mío, te quito, me comparo, el ego, la patria, la bandera y otras tantas piñatas que se mueven. Y seguimos golpeando ese fetiche; lanzando el golpe al aire, buscando adentro de la caja con la venda en los ojos y creyendo que aquí, ahora, ya, el decálogo, lo mío, el límite y el símbolo y a toda esa masa de vacío le agregamos ego. Y a todo ese paquete le dicen realidad y lo llevamos siempre con nosotros desde ayer a mañana y el tic tac nos lleva hacia la muerte.

Y sin embargo…
no hay piñata
no hay caja
no hay aquí
ni ahora
ya
ni ley con culpa adicionada
no hay límite
ni símbolo
ni nada
y cuando sepamos eso
no habrá ego
que valga
ni autismo
ni venda
ni ese miedo
que nos dieron en paquete
y que llevamos
como si el tesoro
más preciado.


Antes no moríamos; brillábamos pero nos dijeron que dios había uno solo y que nosotros piñata aquí y ahora. Ya.

Y sin embargo…









1 comentario:

vero dijo...

waoooooooo!!!! Todo eso k escribiste es muy bello es realidad es ver más allá de todo lo k uno ve?